ANDANDO SENDEROS

En esta página hay imágenes de los muchos senderos que anduvimos, recopilando momentos que luego se volverían relato. Esta foto marca el inicio de  la madre de todos los caminos que hasta ahora hemos transitado: El Camino a Santiago (el del Norte, desde Irún)

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El Chalten
De como empezó la pasión por andar senderos

Febrero 2016

Nuestra pasión por el senderismo nació de una manera impensada, casi como un natural gesto de la rebeldía con la que Sara y yo caminamos la vida. Celebrando mi flamante jubilación, en el verano de 2016, nos fuimos a recorrer en auto la Patagonia. Por recomendación del hostelero de El Calafate agregamos a nuestros planes la visita a El Chalten. Cuando llegamos al pueblo eran las 11 de la mañana, la hostelera nos recomendó el sendero que sube hasta la Laguna de los Tres diciéndonos que el último tramo era un poco dificil pero que la vista al llegar era hermosa. Sin otra previsión que las ganas dejamos allí las valijas y con un bastón de trekking que ella nos prestó acometimos la empresa de recorrer los 11 kms. Los primeros que anduvimos, hasta la laguna Capri fueron tranquilos y los disfrutamos un montón. A partir de allí la exigencia se fue haciendo cada vez mayor y nuestra falta de preparación física empezaba a pasarnos factura y apareció la preocupación sobre si nos alcanzaría la luz del día para regresar. Alguien nos sugirió regresar pero obstinados seguimos la marcha. Cuando llegamos al punto de inicio del último tramo volvimos a titubear y nuestra rebeldía nos empujó a seguir. Fue una subida empinada, de 400 metros y entre piedras. Por momentos creíamos que no íbamos a poder seguir. Arremetimos contra los metros finales y allí la recompensa al esfuerzo fue magnífica: la Laguna de los tres se nos ofreció espléndida y azulada, su vista y la cercanía a las imponentes paredes del Fitz Roy con sus agujas graníticas y periféricas nos dejó sin habla y nos sentimos transportados a un mundo mágico en el que queríamos quedarnos. Como teníamos agua caliente en el termo no quisimos perder la posibilidad de tomar unos mates. Disfrutamos unos minutos de ello y encaramos el descenso, no queríamos ni pensar en que sucedería si caía la noche. La bajada fue aun más esforzada que el ascenso ya que se agregó el cansancio. Era una carrera contra la puesta del sol. Los últimos mil metros los hicimos alumbrándonos con el celular y con las luces del pueblo que se habían vuelto para nosotros en faro. Cuando desembocamos en la avenida frente al acceso sentimos una mezcla de sensaciones entre las que predominaba la felicidad y nos abrazamos con lágrimas en los ojos. Por suerte, el hostel estaba a una cuadra. Cuando doloridos y extenuados cruzamos la puerta nos recibió la mirada de gran alivio de la recepcionista que estaba muy preocupada porque no llegábamos. Literalmente no teníamos fuerza ni para ducharnos, habían sido las doce horas más increíbles de nuestra existencia. Felices y hambrientos nos sentamos a cenar, mientras comíamos le dije a Sara que no sabía como iba a incidir esta experiencia en nuestro futuro pero que estaba seguro de que a los 64 años de ella y 65 míos al hacer este sendero habíamos corrido nuestros propios límites. Luego, los senderos que a partir de este anduvimos nos mostraron cuanto habían incidido en nuestra vida El Chalten, La Laguna de los tres y el Fitz Roy.

Septiembre 2016

¡El Waynapicchu!

Apoyados en aquello de que subiendo a la Laguna de los tres habíamos corrido nuestros límites empezamos a buscar nuevos senderos, rápidamente apareció una antigua asignatura pendiente: Machu Picchu. Investigando las posibilidades elegimos, además de hacer los recorridos clasicos, subir al Wuaynapicchu. Nos apasionó el desafío que representaba subirlo y la magnificencia y belleza del lugar. Planificado con tiempo reservamos el turno para hacerlo ya que hay un cupo diario de senderistas. Llegamos a Lima a principios de septiembre, disfrutamos de los encantos de la ciudad y luego de dos días viajamos a Cuzco. Sorteamos bastante bien las dificultades de la altura y recorrimos la ciudad plagada de atractivos y riqueza cultural, disfrutando también de su riqueza gastronómica. Anduvimos por Maras, Moray y las Salinas. Finalmente partimos  hacia Oyantantaytambo y al día siguiente en un comodísimo tren con una vista fantastica viajamos hacia Aguascalientes. Al día siguiente, en la madrugada fuimos al Machu Picchu, para aprovechar el resto del día en las ruinas los primero que hicimos fue subir al Waynapicchu: otra experiencia fantástica, plagada de emoción, vértigo, impactante y bello paisaje y por supuesto demandante de gran esfuerzo físico. Fue una aventura que disfrutamos enormemente y que válido nuestra decisión de transitar la pasión del senderismo. Cuando descendimos, a pesar del cansancio, completamos el recorrido de Machu Picchu. Finalmente, felices, emprendimos el regreso pensando en nuevos senderos para seguir caminando el nuevo territorio que había surgido al correr nuestros límites.

 

Febrero 2017

Regresando a la Patagonia

Una vez regresados de Machu Picchu, comenzamos a pensar que senderos andaríamos en el verano de 2017. La elección recayó en la zona de la Patagonia que aun no habíamos visitado y asi planificamos un recorrido que comenzaría en Neuquén, en Chos Malal. Luego pasaríamos a Junin de los Andes y San Martin de los Andes. Después iríamos a la provincia de Rio Negro para andar por Bariloche, Villa La Angostura y El Bolsón. Enseguida le tocaría el turno a Chubut para recorrer Esquel y Trevelin. Finalmente terminaríamos en Santa Cruz, para visitar Los Antiguos y La Cueva de las Manos. En cada uno de esos sitios recorreríamos distintos senderos, cada uno de ellos de impactante y singular belleza.

Al finalizar este viaje empezaría a germinar la idea de hacer alguno de los caminos a Santiago. La primer aproximación a esto me había aparecido cuando en mayo del 2016 presentara  yo mi novela Pompilio Madrigal en Deba (País Vasco), pueblo donde se originara mi familia materna.

Junio - Julio 2018

Camino de Santiago
(El del Norte, desde Irun, 815 kms)

En junio de 2017 viajé a España a presentar mi libro Mis nombres propios en varias ciudades y la decisión de hacer el Camino de Santiago se confirmó cuando estando en Mondoñedo tomé un café en el Bar El Peregrino. Luego cuando llegué con mi libro a Deba quedó en firme que el camino elegido sería el del Norte.  Como dice en el diario que hice de ese recorrido, describir el Camino de Santiago, el del Norte, es una tarea muchísimo más difícil que caminar sus duros, magníficos y esplendentes 815 kilómetros. Son tantas las emociones y sensaciones que ofrece, tanto lo vivido, tantos bellos paisajes y tantísimos los momentos en los que nos abrazamos a ese maravilloso pájaro en vuelo llamado libertad, que, por más que me esfuerce, no alcanzan las tonalidades de mi paleta de escritor para pintar esta experiencia con palabras.

En la pagina a la que conduce el enlace de la foto que marca la felicidad del arribo a Santiago está ese intento de describirlo y muchas fotos y videos de lo vivido en esos 45 días de caminata.

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Febrero 2019

¡El reencuentro con la Laguna de los tres en El Chalten!,
y las caminatas por el Fin del Mundo...

Luego de haber vivido la fantástica experiencia del Camino de Santiago empezamos a pensar por que rutas seguiríamos. Entonces pensamos que volver a hacer en El Chalten el sendero de la Laguna de los tres no estaría mal, para disfrutarlo nuevamente y esta vez con mas calma. También se nos ocurrió que regresar sería una manera de agradecerle a esa ruta todas la posibilidades que nos había abierto.

Decidimos agregarle a ese viaje una antigua asignatura pendiente: conocer Ushuaia. Y así, concretamos un nuevo viaje con anadanzas por distintos senderos.

Mayo - Junio 2019

Caminando Nápoles, la tierra de  mi padre,
andando senderos amalfitanos y
haciendo un nuevo camino a Santiago: el Portugués de la costa

 

Porque caminar senderos abre la puerta a nuevos caminos, mientras andábamos por el El Chalten y por el fin del mundo decidimos que era hora de pisar Nápoles: el suelo de mi padre. A ese recorrido por la ruta de la familia le agregamos senderos tales como el Sendero de los dioses y otros que nos ofreció la costa amalfitana. Motivados por aquello que nos dijera Luis, aquel viejo peregrino de Hazas, sobre que regresaríamos a hacer más caminos incluimos en este viaje los más de 300 kms del Camino Portugués de la Costa.

Por Italia